saromma

Blanca navidad

In Uncategorized on Diciembre 25, 2008 at 10:15 pm

No hubiera notado nada raro de no ser que ella lo tomó de ambas manos; poco antes cuando llegaron, chocó conmigo al acomodar su banco y me lanzó  una sonrisa y un ‘lo siento’ cuando volteé. Cara linda, mirada vacía, sonrisa falsa. Lo que encuentras una tarde en un bar de la zona financiera de la ciudad. De soslayo  lo veo a él. Chico lindo, inocente, probablemente todavía estudiante. Tampoco, nada extraordinario considerando que la universidad está cruzando la avenida. ‘Pareja dispareja’ pensé malamente. ‘O hermanitos que se citaron para el <catching up>’  corregí para contrarrestar mi mala onda, que no puede andar uno por la vida tirándole pensamientos malos a nadie, ya con los propios tiene cada quien. 

Pero entonces, ella lo toma de ambas manos para hacerlo confidente de algo que ilumina su cara (la de él), situación que enrarece el aire hasta que los interrumpe un teléfono (el de ella) cortando con la acción y la emotividad. Ella, de espaldas a mí, destaca  en su ropa ajustada incluyendo  la cinta lanyard que lleva al cuello. Él, camisa de algodón desfajada, cabello rubio revuelto. Cuelga y el chico busca continuar con lo que habían empezado minutos atrás, pero algo pasó en el medio: por más que busca retomar el hilo de la conversación no logra despertar mayor interés en su compañera; toma sus manos pero ella ahora lo rechaza; sutilmente, claro. Él comienza a ponerse nervioso y en una acción agresiva de compra se acerca para querer besarla -ojos con mirada desesperada- y ella, lo evade. En rescate del chico llega el mesero con una orden de <chicken crisps> y otra tanda de cervezas. Quedan solos y ella comienza a hablar de nuevo que nada ha pasado, no te voy a comer ¿por qué esa cara larga?. Él recupera la confianza y continúa la conversación, ya más relajado  ’Quizá sólo tenía hambre’ pensará, o tal vez ‘Pinche vieja rara’  pensando malamente por él claro. Pero la calma dura poco y la paciencia de él menos y la intenta besar de nuevo. Ella vuelve a evitarlo justo en el momento en el que suena otro teléfono (Su otro teléfono) pero en esta ocasión ella sale del bar. Nuestro chico, desencajado y quizá un poco abatido se ve sin saber qué hacer; algún consejo le vendría bien pero la política del Natgeo es de no interferir en las actividades de la fauna observada, incluyendo las de reproducción, y por la cantidad de hormonas acumuladas él requiere más que consejo las enseñanzas de un buen <latin lover> y esos no dan consejos ni enseñanzas. Al regreso de ella la dinámica de besos rechazados continua sin cambios notables y como hasta de ver llover se aburre uno, decidí enfocarme en mi propia cerveza. En algún momento, ambos parten. Él  no logró nada, pero cabe mencionar  su empeño por atenderla a pesar de las evasiones.  Salen del bar y prenden un cigarro mientras el valet parking les traiga sus coches. Entonces, ella lo toma de la mano.

  1. ¡Yo estuve ahí!

    ¿Alguna vez has visto la cara de una niña que recibió el regalo que no quería? ¡Era la misma!

    Ojala y alguien considere a tu objeto de estudio No. 123879 como un digno macho alfa algún día… total, todos tenemos nuestro corazoncito. (…hasta el chavo ibero)

    ¡FELICES FIESTAS PETE!

    Gran post