La página de La Novela de Todos ha sido actualizada. Ahora podrás leer en la página las entradas que nuestros colaboradores envían.
(este es un mensaje grabado)
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Este experimento de La Novela de Todos sigue sin nombre. Pero una corazonadoa me dice que pronto le hallaremos uno, y uno que le siente bien.
Y así, escribiendo de éstas cosas, me doy cuenta que aún estamos experimentando con el formato de este blog. Ahora probaremos con este nuevo tema, a ver si nos gusta más a todos. Y si no, pues seguiremos cambiando hasta encontrar.
Despertar… descubrirte en un sitio distinto, muy lejano a donde viste por primera vez luz y también donde desarrollaste todo lo que en ti se encuentra; darte cuenta de que a pesar de la distancia sigues percibiendo sensaciones de vorágine, de caos, de una celeridad tal que a veces ni siquiera sabes si estas en ella o fuera de ella. Son esas sensaciones las que te hacen dudar si existe o está solo en la imaginación. Pero la llevas dentro, en ti, en tu forma de asimilar lo que te rodea.
Darte cuenta que ahora eres tan solo visitante, un extraño que sólo está por un tiempo, que puedes admirar su belleza aun cuando parece no tenerla, sentirte cómodo mientras la recorres paso a paso, pero también dudoso si la añorarás cuando la dejes… Prepararte para partir es lo más complicado, pero este ir y venir, te revela que ya no estas pero que siempre serás parte de ella.
Quién diría que alguna vez podría desperenderme de la idea de pertenencia y verla desde fuera, desde lejos… y dejarla ahí, en mis recuerdos y en las coincidencias.
Como el mismísimo “Jonás”, tuve que ser engullido, digerido y excretado para poder dimensionar el tamaño del monstruo en el que habite durante toda mi juventud, así con repujes de tinte escatológico por demás figurativos es que me hacen quedarme tendido sobre esta planicie desértica, acá donde me arrojó la vida, desecándome al calor de un sol devastador de invierno y desintegrándome al roce del viento casi gélido, los remanentes de mi. Veo solo la retaguardia y sus movimientos peristálticos, veo como se aleja esa titán que drenó buena parte de mi jovialidad, succionando mis jugos de mocedad.
La he querido definir desde siempre, tratar de comprender que hace de su cruenta fealdad el atractivo que nos une a ella, como un ente del cual solo se puede hablar viéndola desde fuera, a distancia segura, después de sobreseerle los años en los que la energía me brotaba desde las cavidades de mi organismo. Exhausto, abyecto, inserto en la madurez de la que ya no hay vuelta.
Desde aquí, la venero, la justifico, le abono meritos inexistentes, la repugno, le tengo aversión… Te quiero Ciudad de México, Distrito federal…
Nuestro experimento en línea ya tiene un Capítulo 1 abierto al primer colaborador. Sin embargo, aún carece de título. El primer título sugerido en el primer comentario a este post, dará nombre a la novela de todos. Matatena Sirkus queda en espera de sus comentarios, señoras y señores…